Palabras..
El tesoro está donde uno menos lo espera, pensó. Y corrió de nuevo rumbo al fin del mundo.
El tesoro está donde uno menos lo espera, pensó. Y corrió de nuevo rumbo al fin del mundo.
Una hoja larga y antigua caída de la palmera se mueve en la baldosa . Una mariposa naranja sale de abajo de la hoja, retoma el vuelo y se aleja para alegrar otros ojos.
La noche se anticipó. Ellos no la esperaban todavía cuando cayó en densos nubarrones. Observaron el azul de las montañas preguntándose de dónde vendría esa noche adelantada en el tiempo. Venía cargada de nubes, precedida del viento frío del crepúsculo, empalideciendo el sol como un milagro.
Aquella noche no pudo dormir. Le bullía en la imaginación la escena que había vivido con ella.
Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso,
qué soledad errante hasta tu compañía!
Siguen los trenes solos rodando con la lluvia.
En Taltal no amanece aún la primavera.
Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos,
juntos desde la ropa a las raíces,
juntos de otoño, de agua, de caderas,
hasta ser sólo tú, sólo yo juntos.
Pensar que costó tantas piedras que lleva el río,
la desembocadura del agua de Boroa,
pensar que separados por trenes y naciones
tú y yo teníamos que simplemente amarnos,
con todos confundidos, con hombres y mujeres,
con la tierra que implanta y educa los claveles.
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Hay que volar con fuerza, desafiando la tormenta y sostener la firme creencia que más allá de la confusión brilla el sol.
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