Palabras....
El sol baña a la naturaleza en un sueño de oro que penetra hasta el fondo del alma.
El sol baña a la naturaleza en un sueño de oro que penetra hasta el fondo del alma.
Al despertar sintió que algo mágico había ocurrido durante su sueño. Hubiera deseado no salir nunca de ese estado que le había dado tanta felicidad.
Un colibrí voló hacia las ramas más bajas y depositó un beso en cada flor.
Encaramado sobre un tilo, un pájaro carpintero observaba con los ojitos vivaces. Cuando ella quiso acercarse, voló.
En el invernadero, las palmeras y los helechos ostentaban todo su esplendor y se mecían con la mágica música.
¡Cuando te marchas, qué inútil
buscar por dónde anduviste,
seguirte!
Si has pisado por la nieve
sería como las nubes
¿su sombra?, sin pies, sin peso
que te marcara.
Cuando andas
no te diriges a nada
ni hay senda que luego diga:
«Pasó por aquí.»
Tú no sales del exacto
centro puro de ti misma:
son los rumbos confundidos
los que te van al encuentro.
Con la risa o con las voces
tan blandamente
descabalas el silencio
que no le duele, que no
te siente:
se cree que sigue entero.
Si por los días te busco
o por los años
no salgo de un tiempo virgen:
fue ese año, fue tal día,
pero no hay señal:
no dejas huella detrás.
Y podrás negarme todo,
negarte a todo podrás,
porque te cortas los rastros
y los ecos y las sombras.
Tan pura ya, tan sin pruebas
que cuando no vivas más
yo no sé en qué voy a ver
que vivías,
con todo ese blanco inmenso
alrededor, que creaste.
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Hay que volar con fuerza, desafiando la tormenta y sostener la firme creencia que más allá de la confusión brilla el sol.
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