Palabras
En un hermoso crepúsculo de primavera, el lago dormitaba. El sol, fatigado de su larga jornada, parecía descansar en el confín del horizonte antes de desaparecer. Aprovechando la calma, una garza se entretenía mirando su largo pico.
En un hermoso crepúsculo de primavera, el lago dormitaba. El sol, fatigado de su larga jornada, parecía descansar en el confín del horizonte antes de desaparecer. Aprovechando la calma, una garza se entretenía mirando su largo pico.
La luna sonreía. Dos luciérnagas revolotearon variando el color de sus luces como un fuego fatuo entre los negros arbustos.
Pasos nacidos de un silencio
tenue, sagradamente dados,
hacia el recinto de mis sueños
vienen tranquilos, apagados.
Rumores puros y divinos,
todos los dones que descubro
-¡oh blandos pasos reprimidos!-
llegan desde tus pies desnudos.
Si en el convite de tus labios
recoge para su sosiego
mi pensamiento -huésped ávido-
el vivo manjar de tu beso.
Avanza con dulzura lenta,
con ternura de ritmos vagos:
como ha vivido de tu espera,
mi corazón marcha en tus pasos.
Silencio de los silencios de amores no encontrados. Respetar la escencia, siempre.
La alondra construye con su canto
topacios inalterados por el vuelo:
paisajes remotos en lo inmediato?
El sol en los viñedos de las colinas
y las últimas sombras en la tierra
bajo el cielo plateado más que azul.
Cristales nacidos de los 4 vientos:
memorias de viajeros que no aceptan
límites a su libertad de movimiento.
El dulce trino en el fervor asciende
dejando abierta una estela luminosa
que recupera lo que parecía olvidado:
lo mejor de nuestro destino personal.
La pasión del vuelo es la clave,
la canción es el espacio
pero el que canta
es el tiempo.
Contratapa
Y sin demandar nada
salvo el misterio perenne de una boca.
Misterio cuando calla, revela la escritura silenciosa,
abre un mundo, organiza memorias.
Es el llamado.
La memoria desciende al oscuro precipicio de tu boca,
palabra luminosa
-distracción del llanto-
acaso el vuelo prodigioso de una historia
que va y regresa:
se oculta en las orillas de la rosa,
asciende, palpitando, a la mirada;
se guarda,
juega en la lengua, cierra la puerta
Ensaya una vocal,
una tras otra,
tropieza a veces;
se hunde y se encamina en la memoria.
Aparecieron las violetas ,escondidas en el césped, rodeadas por el misterio de su delicioso perfume.
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Hay que volar con fuerza, desafiando la tormenta y sostener la firme creencia que más allá de la confusión brilla el sol.
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