Palabras....
El destino marca senderos con reflejos de luna.
El destino marca senderos con reflejos de luna.
Junto a las palabras, deja un jazmín que floreció en un espacio mágico.
Cíñete a mí, noche del seno desnudo; cíñete a mí,
noche ardiente y nutricia!
Noche de vientos del Sur, noche de grandes y pocos luceros,
tú, que en la paz cabeceas, loca, desnuda noche de estío.
Voluptuosa sonríe, ¡oh, tierra de fresco aliento !
Tierra de árboles adormilados y líquidos,
tierra ya sin luz del ocaso, tierra de montes con cumbre de niebla,
tierra donde derrama cristales el plenilunio azulado,
tierra con manchas de luz y de sombra en las aguas del río,
tierra de límpido gris y de nubes que para mí son
más vivas y claras,
tierra de abrazo anchuroso, tierra ataviada con flor de manzano
sonríe ya, que tu amante se acerca.
Tañido de campanas, grosero tañido de campanas: herís mi alma y asustaís en esta hora mis finos pensamientos de amor.
Ella pensó que era demasiado exigente para contentarse con los afectos que encontraba alrededor. Salió al balcón, sobre la ciudad, se extendían las estrellas. La noche mostraba tanta dulzura que le palpitó el corazón. Fue entonces cuando tuvo de pronto la revelación de su destino.
El arte significa para quien lo vive una vida enaltecida, sus dichas son más hondas, graban en el rostro de sus servidores las señales de aventuras imaginarias.
Los girasoles se mecían al compás del viento de octubre. Las nubes coronaban las cimas azules de las montañas, las hojas de las copas de los árboles susurraban en la lejanía.
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Hay que volar con fuerza, desafiando la tormenta y sostener la firme creencia que más allá de la confusión brilla el sol.
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