Palabras......
La tierra daba vueltas hacia el este. Se sumergía en el sol. La luz volvería a inundar el espacio, y el tiempo reanudaría su curso.
La tierra daba vueltas hacia el este. Se sumergía en el sol. La luz volvería a inundar el espacio, y el tiempo reanudaría su curso.
Por las montañas vas como viene la brisa
o la corriente brusca que baja de la nieve
o bien tu cabellera palpitante confirma
los altos ornamentos del sol en la espesura.
Toda la luz del Cáucaso cae sobre tu cuerpo
como en una pequeña vasija interminable
en que el agua se cambia de vestido y de canto
a cada movimiento transparente del río.
Por los montes el viejo camino de guerreros
y abajo enfurecida brilla como una espada
el agua entre murallas de manos minerales,
hasta que tú recibes de los bosques de pronto
el ramo o el relámpago de unas flores azules
y la insólita flecha de un aroma salvaje.
Ella mira la capa de niebla que está cayendo sobre la montaña y piensa: es tarde, tengo que apurarme.
En la noche a tu lado
las palabras son claves, son llaves.
el deseo es rey.
Que tu cuerpo sea siempre
un amado espacio de revelaciones.
huyes...clamas en tu carrera
huyes dices a tus pies locos llevándote a no sé donde
huyes , buscas no tropezar en ese terreno
que pisas con fuerza
sabiendo si saber tus lágrimas de quien son
en ese huir
tu sigues en tu carrera loca
de miedo, de porfiaría , de no saber
tu sigues así
corriendo
huyes ......
tu mente no para saber de qué
tu tan sólo castigas tus piernas con cada hierba que se cruza en ellas
tu huyes
y no sabes que al final de esa huída
cuando ya agotada caigas rendida
y tus rodillas acaricien la tierra en tu descanso
estaré ahí viéndote,
estático,
asombrado del camino de tu huida
tratando de levantarte ,si me dejas
para curar esas rodillas heridas
y darte un remolino de aliento
para que sigas corriendo
por tu destino
corre amiga mía
no decaigas en ese hacerlo
tan sólo corre
sabiendo que al final de esa carrera
encontrarás tu paz
o ese amor que te la de.
Habían desaparecido las estrellas, tampoco salió la luna esa noche. Por eso no había canciones en el mar, no se hablaba de amor. Así rápida como llegó, la tempestad se fue hacia otros mares a hacer naufragar otros barcos.
Esta soledad es de momentos, de vuelta a otros momentos, no es una soledad perdida. Desde la soledad a la soledad, desde la noche al día.
No pudo descubrir ningún cambio en su modo de ser. Sin embargo, la conmovió la amabilidad y la alegría con que saludó.
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Hay que volar con fuerza, desafiando la tormenta y sostener la firme creencia que más allá de la confusión brilla el sol.
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