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En busca de ella ( Cuento )

sábado, 16 de febrero del 2008 a las 19:26
  •       En la sala de redacción el periodista se ocupaba de la sección de consejos a lectores, además de contestar la correspondencia. Tenía por costumbre recibir a todo tipo de gente que iba a confiarle sus problemas. En la mayoría de los casos su ayuda consistía en escucharlos y ofrecerles algunas palabras de aliento.
  •       Un hombre fue a verlo un viernes, ya tarde, cuando se disponía a marcharse de la oficina. Aparentaba unos ochenta años, cargado de espaldas, con una barba blanca y bolsas bajo los ojos.
  • --Si usted está apurado volveré en otro momento-dijo sonriendo- aunque con un hombre de mi edad, nunca se sabe.
  • --No tengo apuro- dijo - Por favor, tome asiento y cuente.
  •       El hombre se sentó, apoyó una carpeta sobre el escritorio y dijo:
  • --Sé que su trabajo consiste en dar consejo, pero yo no he venido para eso. También sé que usted es novelista e investigador y a lo mejor mi historia le interesa para escribir un libro.
  • --Lo escucho -dijo el periodista.
  •  --Esta es una historia verdadera. Comenzó hace muchos años en un barco carguero que venía de Europa y que transportaba pocos pasajeros. Yo había terminado mi beca en España y volvía al país. En el comedor tan sólo éramos cuatro personas que compartíamos la mesa. Justo enfrente de mí se sentaba una muchacha que también viajaba sola como yo. Tenía más o menos mi edad. Yo era tímido, pero cuando un chico y una chica se sientan juntos una semana seguidos no tienen más remedio que entablar relación. Después de algunos días empezamos a saludarnos y hasta dimos un paseo por cubierta. Supe que había nacido en Sevilla, que era huérfana y que una tía le había regalado el viaje para reunirse con su novio, también de Sevilla, que la esperaba en el puerto.
  • --¿ Cómo se llamaba ella?- le preguntó.
  • --María Vargas. Una mañana llegó tarde a desayunar y tan pronto como la vi supe que algo terrible había pasado. Estaba pálida y no comió nada de lo que sirvieron. Los otros comensales notaron también que lo estaba pasando mal y le preguntaron, pero su respuesta apenas se oyó. - El hombre metió una mano en el bolsillo y sacó un pañuelo impecable -. Después del desayuno la vi de pie junto a la barandilla y estaba tan inclinada hacia fuera que temí por su vida. Me aproximé con cautela y la nombré. Ella se sobresaltó y estuvo a punto de caerse. Al principio parecía molesta porque la había interrumpido, luego se calmó. Había cambiado, estaba demacrada, como si estuviera enferma. Le pedí que me contara lo que le había ocurrido para poder ayudarla.
  • --No, no puede - me dijo María.
  • --Más tarde ella me contó la siguiente historia - el hombre pidió un vaso de agua-. Antes de embarcar su tía le había dado dinero para sus gastos y ella lo había guardado en una bolsita amarilla junto con una libreta que parecía de juguete, donde tenía anotada la dirección de su novio. La llevaba atada, con una cinta, a su cintura. La noche anterior, mientras se desvestía, palpó la bolsita y se dio cuenta de que le faltaban el dinero y la libreta. En su lugar encontró otros papeles que antes habían estado en la valija. Tenía un camarote para ella sola y recordaba con toda seguridad que por la mañana, cuando se había vestido, los tenía. También estaba segura de que no había sacado otros papeles de la valija - el hombre hizo una pausa y tomó el agua de un vaso de papel-. Le mencioné un poco a la ligera que a lo mejor había estado con algún tripulante que podía haberle robado. María se puso aún más pálida y desde aquél día hasta el final del viaje no me dirigió la palabra. Cuando la saludaba, no me respondía. Llegué a pedirle al camarero que le pasara una nota en la que le pedía disculpas. El camarero me dijo que cuando vio la nota, la hizo pedazos. He olvidado decirle mi nombre. Me llamo Alberto Márquez - el hombre se limpió las comisuras de la boca con el pañuelo -. Al arribar al puerto, yo estaba a punto de abandonar el barco cuando vi a María llorando. Le pregunté qué le había pasado y cuando me vio sus ojos reflejaron una sensación de alivio. Al parecer su novio no había ido a esperarla.  La ayudé a pasar la aduana y la alojé en un hotel. Debo confesarle que por momentos sospeché que ella había inventado todo; el novio, el dinero y la libreta de direcciones. Disculpe señor periodista, sé que usted es un hombre ocupado, así que me remitiré a los hechos. Nos casamos. Tengo una hija suya. Viví con María seis años. Durante ese tiempo llegué al convencimiento de que estaba casado con una persona que no era de este mundo. Era muy callada, solamente hablaba cuando perdía algo, y sucedía con tanta frecuencia que, aún ahora, cuando hablo de eso, siento escalofríos - el hombre tamborileó con los dedos sobre el escritorio-. Le regalé un anillo y al poco tiempo había desaparecido. Le daba dinero para la casa y yo veía con mis propios ojos como lo metía en el monedero. Media hora más tarde el dinero ya no estaba. Cada vez que perdía algo se ponía histérica, siempre estaba perdiendo cosas.
  • --¿Consultó con algún médico? - preguntó el periodista.
  • --Lo hablé con algunos psiquiatras y ellos me ofrecieron toda clase de teorías, pero lo cierto es que las cosas desaparecían literalmente delante de sus ojos y a veces delante de los míos. Ella solía decirme que la seguía un demonio. Nuestra convivencia me hizo tener tanto miedo que solía despertarme a media noche para asegurarme que mis pertenencias no habían desaparecido. Después del nacimiento de Alicia, yo tenía la esperanza de que María cambiara de carácter, pero no. A los dos años mi hija le hacía a su madre infinidad de preguntas, ella simplemente se encogía de hombros. Pero a su manera amaba a la niña. Cuando se perdían juguetes, lo que sucedía con frecuencia, María se ponía frenética. A mí se me ocurría que mi hija parecía desorientada. Empecé a temer que hubiera heredado el destino fatal de su madre. Gracias a Dios es una mujer normal - el hombre hizo otra pausa como si se ahogara-. Disculpe, he olvidado mencionar algo importante, María tenía miedo de perder a Alicia y yo también. Un día salimos juntos al centro para hacer unas compras y dejamos a la nena con una vecina, en quién María confiaba. Quería comprarse una cartera y un vestido para nuestra hija. Yo me paré frente a una vidriera de ropa masculina, entonces María me dio la bolsa con el vestido y me dijo que iba a seguir caminando sola por la misma calle hasta encontrar lo que buscaba. Yo la miré y por un momento se apoderó de mí una sensación de miedo, como un presagio, pero desestimé la idea al verla muy segura y sonriente - el hombre se interrumpió y sonrió con amargura-. Esa fue la última vez que la vi. Recuerdo aquél día con claridad. Caminé por la calle muy despacio tratando de darle tiempo a que comprara. Cuando llegué al final, retrocedí y revisé uno por uno los negocios, y los de las calles transversales también. Sin embargo, yo ya sabía el resultado de mi búsqueda. Igual seguí caminando. De repente tuve la imagen de mi hija. Corrí desesperado a la casa de la vecina. Ni bien la mujer abrió la puerta lo primero que vi en el suelo fue la patineta de Alicia, pero no me tranquilicé hasta escuchar su voz infantil. La abracé muy fuerte y fuimos a la comisaría. El policía tomó nota de todo y me aconsejó que esperara hasta la mañana siguiente. Volví a recorrer los lugares y paseos que habíamos visitado últimamente. Varias veces retorné a la comisaría para ver si tenían noticias, pero no la encontré.
  •       Durante un rato los dos hombres permanecieron sentados en silencio, luego el periodista preguntó:
  • --¿Volvió usted a casarse?
  • --No.
  • --¿Por qué no? ¿Tanto la amaba?
  • --No era ésa la razón. Yo esperaba poder vivir lo suficiente para poder conocer la solución de este enigma, pero estoy al final del camino y no he encontrado la respuesta. Espiritualmente yo también me perdí.
  • --Es posible que ella viva aún en algún lugar o que esté muerta o que haya encontrado a su antiguo novio- sugirió el periodista.
  • --Puede ser. Como también creo que hay poderes ocultos que nadie puede explicar. Lo que le conté fue una experiencia definitiva, un acontecimiento extraordinario de mi vida íntima. De alguna manera, quería dejar testimonio, quizás usted pueda publicar la historia con el enigma descifrado. Bueno, ya no le quito más tiempo. Le dejo esta carpeta con nuestros datos y fotos.
  •       Alberto Márquez se levantó de la silla y el periodista también. Se miraron durante un minuto y se estrecharon las manos.
  • --¿Volveremos a vernos? - preguntó el periodista.
  • -- Como ya le dije, con un hombre de mi edad, nunca se sabe.

ISBN:987-554-000-5

Algo sobre mí...

jueves, 14 de febrero del 2008 a las 21:26
guardado en
  •  " Recordar"  es volver a pasar por el corazón..
  • Nací en Lanús, provincia de Buenos Aires. Mi Lanús de la infancia y adolescencia rememora calles de tierra, potreros, glorietas con glicinas en las primaveras, fábricas humeantes y tranvías silenciosos.
  • Trabajé como docente de inglés en distintos ámbitos educativos hasta que encontré mi destino  en la literatura.
  • Fui galardonada con mención especial en el " "III Certamen Latinoamericano Pedro Miguel Obligado". Recibí un a Distinción en el  concurso " Talentos veintiuno" y Mención de Honor en el " Concurso Literario 1999" organizado por la Casa de Salta. Mi cuento " En busca de ella" fue premiado por la " Casa de Teatro de Santo Domingo" en República Dominicana y figura en la antología de los autores distinguidos.
  • En 2002 la Editorial Simurg publicó mi primer libro de cuentos " Dos boletos para el autobús"
  • En 2006 la Editorial Lumiere publicó mi novela " El ansia" ganadora de una Mención de Honor en el " Concurso de Novela Corta Edenor".

Crear para leer ( Reportaje )

jueves, 14 de febrero del 2008 a las 18:25

 Cómo surgió su amor por la literatura?

  Desde mis primeros años fui una lectora ávida de libros de aventura, de historias románticas y de grandes epopeyas. Entré en ese mundo de la imaginación y de los sueños y nunca más lo abandoné. La literatura me garantizaba universos imaginarios que ampliaron mi horizonte.
  En mi infancia solía ir al campo los domingos y me reunía con mis primos. Como entretenimiento nos gustaba trepar a un ombú, cada uno elegía una rama a modo de refugio y así nos divertíamos contando historias inventadas. Aún recuerdo la caída del sol hasta que desaparecía y los mosquitos que tocaban a retreta con sus zumbidos.
  Llegó un tiempo en que soñar me pareció el más estimable de los bienes. Autores de la colección Robin Hood,  los cuentos de Perrault, de Andersen, las historias futuristas de Verne  y tantos más, ocuparon un hueco misterioso, lleno de palabras,  que brillaron con luz propia. Me identifiqué con el personaje de  Joe,  de  Mujercitas, de Luisa M. Alcott. Brusca, osada, compartía como yo su horror por la costura,  los cuidados de la casa y su amor por los libros. Tiempo después descubrí a Simone de Beauvoir, Hesse, Dostoievsky, Tolstoi  y a  otros grandes  novelistas y poetas.
¿ Cuándo empezó a escribir?
  De adolescente llevaba un diario personal.  Después transité por la docencia y  pasaron años hasta encontrar las palabras que estaban ahí esperando. Un día una amiga me llamó para darme el número de teléfono de una coordinadora de taller literario. A partir de ese momento se cumplieron mis fantasías de internarme en esos caminos mágicos y  nunca más salí de ellos. Se dice que en la vida hay que encontrar un maestro y yo tuve la suerte de descubrir a la escritora Susana Silvestre.
¿ Por qué escribe?
  Una de las razones es la admiración que me inspiraron los escritores. Escribir para mí es algo misterioso, mágico. Tratar de universalizar y ver de qué manera es posible  plasmar historias que surgen de mi interior. Mis sueños se cristalizaron alrededor de todas las imágenes que percibo y que intento reflejar en mi narrativa.
¿ Acerca  de cuáles temas escribe?
  Sobre las mujeres, las parejas, la soledad, la amistad, el amor. Y como consecuencia de mi entusiasmo por los magníficos paisajes, intenté la puesta en palabras de esos escenarios de la naturaleza en algunos de mis cuentos y en la novela.
¿ Inspiración o transpiración?  ¿ Por qué?
  Roberto Alt dijo que se tiene diez por ciento de inspiración y noventa por ciento de transpiración. Coincido. Mi amor por las palabras, el respeto que siento por ellas y mi intento constante de buscar la palabra justa para desarrollar una idea, ocupan un espacio muy importante. Escribir es una elección, un destino como cualquier otro y van de la mano de la perseverancia y la disciplina. Pienso que el mundo real, el amor, las pasiones  son para vivirlas. Se hace ficción sobre los sueños, ésa es la relación del escritor con la realidad.
¿ Qué está escribiendo hoy?
  En 2002 publiqué mi primer libro de cuentos, " Dos Boletos para el autobús", con la editorial Simurg.
Tengo dos novelas inéditas. Actualmente estoy preparando mi segundo libro de cuentos.
¿ Qué está leyendo hoy?
En América, de Susan Sontag.
¿ Qué movimiento literario merece su admiración? ¿ Qué autor? ¿ Por qué?
  Cuando leí El lobo estepario, de Herman Hesse, pensaba que era el libro más hermoso que había leído en mi vida. Pero luego fui sumando otras lecturas y encontré en mi camino a Simone de Beauvoir, quedé fascinada por su narrativa, sus vivencias. Y como ella deseé una pluma, papel  y saber emplearlos.
Y continué leyendo entusiasmada a Sartre, Kafka, Joyce, Thomas Mann, Isaac Singer y tantos otros que disfruté con la misma pasión que unos años atrás leía a Salgari. Y los grandes narradores argentinos y latinoamericanos como Marechal, Cortázar, Arlt, Jorge Amado, Donoso, García. Márquez..
¿ Qué género literario prefiere? ( Para escribir y/o para leer?
  Leo novelas, cuento y poesía.
Escribo cuento y novela.
¿ Cuál es su meta literaria en la vida?
  Seguir narrando con la intención de exorcizar esos fantasmas tan queridos que me acompañan.  Continuar con mi gusto por la libertad, mi amor por la vida, mi curiosidad y mi voluntad apasionada por  escribir.
Jorge Luis Borges escribió: " De todos los instrumentos creados por el hombre el más asombroso es, sin duda, el libro que no es más que una extensión de la memoria y de la imaginación".

Critica del Libro " Dos boletos para el autobús"

jueves, 14 de febrero del 2008 a las 18:04

La argentina Liliana Arendar nos presenta Dos boletos para el autobús, una colección de cuentos de temática muy diversa que tienen como denominador común la elegancia con que están construidos y la sorpresa sutil de sus desenlaces, una visión distinta de lo cotidiano que enlaza con lo poético. Cuentos en su mayoría breves donde nada es estable, donde cada palabra amenaza con actuar como un detonante para romper la realidad, donde el estupor se encuentra agazapado en cada línea, como en esa ventana que "extrañamente no dejaba pasar la luz. Entonces me daba cuenta de que era la prolongación del sueño porque en la realidad los rayos de sol entraban e incluso doraban la cabecera de mi cama. Me repetía una y otra vez que el mundo que habitaba durante las noches nunca había existido". Publica Ediciones Simurg (Jerónimo Salguero 33, 6º-D, 1177- Buenos Aires

 

Critica del " Libro Dos boletos para el autobús

jueves, 14 de febrero del 2008 a las 18:02
guardado en

Cuentos breves, desarrollados en un lenguaje parco, preciso y sumamente poético, buscan desentrañar las claves de un mundo que tanto puede alternar lo real con lo imaginario como exponer los horrores de un presente perpetuo, congelado. Arendar ha dado vida a personajes sumamente verosímiles, con situaciones cotidianas en las que asecha lo fantástico. Sin embargo, cuando construye sobre la base de lo coloquial, como en "Melodrama", un excelente texto sobre el imaginario radical y su fascinación, alcanza las notas más altas de su producción narrativa. Son poco más de 20 relatos para un muy buen primer libro.

Critica del " Libro dos boletos para el autobús"

jueves, 14 de febrero del 2008 a las 17:58
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   "Siempre existe un momento decisivo cuando, si se sigue adelante, uno puede alterar su propio destino".
   Así comienza uno de los cuentos que compone este libro de Liliana Arendar y define, de alguna manera, una característica que atraviesa el itinerario de los mismos. Algunos ante el pasmo de "algo" más allá de lo natural y otros con el subjetivismo del sentimiento, están unidos con el asombro de la decisión en un momento determinado.
   El aspecto interior de cada uno de los personajes es la marca y, a partir de ella, la sensación toma camino y define el rumbo, resolviendo el abanico de temáticas que abarcan los cuentos.
   En un lenguaje sencillo se resuelven las tramas apelando a características de los distintos géneros literarios: así un hombre puede discutir con la muerte la elección del camino a seguir después que ésta suceda; una mujer rechaza la juventud eterna y otra arma su andar cotidiano de acuerdo a los melodramas.
   Sin apostar a la pasión pero sí recurriendo a una intrepidez está construido el libro.

Maria Comito 

Contratapa del libro " Dos boletos para el autobús"

jueves, 14 de febrero del 2008 a las 16:37
  •      Los cuentos que el lector tiene en sus manos abarcan las temáticas más diversas. Con un lenguaje parco y medido, pero que en algunos momentos se acerca a lo poético, la autora avanza por el territorio del sur argentino en una alternancia entre lo imaginario y lo real donse es posible cruzarse con un tigre o con la fuente de la juventud.
  •    Ya en un ambiente ciudadano, un arquitecto sueña horrores que terminarán convertidos en un presente perpetuo. Dos ancianos juegan su amor al ajedrez. Una crítica de arte se sumerge imprevistamente en un agujero del pasado. Situaciones sin retorno, todas ellas, en las que la autora exorciza sus fantasmas. Liliana Arendar ha ido construyendo sus relatos con paciencia, sin pausa y sin desmayo. El resultado es este primer libro que sin duda el lector sabrá apreciar.

Sobre el blog

El blog de Liliana Arendar

    Hay que volar con fuerza, desafiando la tormenta y sostener  la firme creencia que más allá de la confusión brilla el sol.

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Revelaciones (jorge santkovsky)
Interesante poema del libro " Los trabajos y las noches " gracias por publicarlo...(17 nov)
Tan sólo palabras. (luis maria)
Amanecer y perdiendo el juicio viendo a esa larga hoja de palmeraque atrapo a una mariposasalio ......(16 nov)
Palabras (edu)
Te dejo mi mejor sonrisa, cuidate, un abrazo......(12 nov)
Tan solo palabras (luis maria)
yo que no  tenia miedo  a las alturasme daba vertigo subirme a tu cinturaestoy haciendome covarde ......(06 nov)
Poeta (luis maria)
Pasiones que pones en unas letras oscuras por tu tinta brillantes por lo que dicen Poeta,de ......(02 nov)

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