Palabras al aire
sábado, 21 de junio del 2008 a las 05:13
Fuera de la casa, sobre un balde, la canilla dejaba caer una, dos, tres gotas separadas. Las altas hojas de la palmera danzaban al sol mientras ellos murmuraban sobre sus vidas pasadas. Gracias a esas charlas, la luz se derramó en rincones y oquedades.

