Palabras al viento
martes, 10 de junio del 2008 a las 22:29
- Aquella noche, la conmovió la sensación de que el verde de sus ojos se le derramaba hacia adentro mientras escribía. Tuvo conciencia que su abatimiento tenía algo de dulce y arrullador, y que era difícil consolarlo.
- Comprendió que él necesitaba estar solo.
- De puntillas fue a la cocina y se sentó en una silla con las imágenes cambiantes que desfilaban ante ella.
- Al cabo de media hora volvió para leer sus palabras en silencio.

